Jueves, 27 Julio 2017

Por Alberto Quezada

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Lo que viene sucediendo con los inmigrantes haitianos en este país es parte de un fenómeno migratorio que el escritor y analista de la geopolítica mundial Samuel Huntington,  definió en su libro ¨Choque de Civilizaciones¨, como la Revolución de las Migraciones  del Siglo XXI.

Los 768 mil inmigrantes haitianos  y unos 126 mil venezolanos que están en el territorio nacional, según el más reciente censo dado a conocer por la Oficina Nacional de Estadísticas, es parte del nuevo concepto que el profesor universitario y ex asesor del Departamento de Estado de los Estados Unidos plantea en su referido texto.

Es  innegable de que estamos frente a un nuevo concepto global que por más que se quiera ocultar constituye un desafío serio para todos los Estados del mundo, y la  República Dominicana no puede ser la excepción.

Para que se tenga una idea, el número de migrantes en el mundo alcanza los  224 millones de personas, según cifras presentadas  por las Naciones Unidas (ONU) en su informe demográfico del 2016. Estas personas  representan un 3,3% de la población mundial.

De esa cantidad Europa es el mayor receptor de migrantes del planeta, con unos 76 millones, aunque seguido muy de cerca por Asia, que acoge a 75 millones. Mientras, Norteamérica cuenta con 54 millones, África con 21 millones, Latinoamérica y el Caribe con 9 millones y Oceanía con 8.

Según el informe  dado a conocer por el reputado organismo internacional el número de migrantes en el mundo aumentó un 41 por ciento en los últimos 15 años. La Revolución de las Migraciones¨ no será fácil de detener hasta tanto los Estados del mundo no tomen en cuenta varios factores. El primer factor sería, entre otros,  equilibrar las enormes diferencias de riquezas entre el Norte y el Sur. Evitar el bombardeo de  información a través de la televisión en donde los países ricos muestran modos de vida y de consumo que hacen soñar a los habitantes de los países pobres, así como también ocurre con los bienes que los emigrantes llevan durante las vacaciones o las transferencias de dinero que envían a sus familias. Detener en los lugares de partida y acogida  de los estados  la instalación de agencias que ofrecen circuitos de inmigración clandestina, papeles falsos y, a veces, un trabajo clandestino una vez se llega al destino deseado, todo eso a cambio de elevadas cantidades de dinero.

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales, Reside en Santo Domingo. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  

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